Después de la octava gira por Europa en 2024, la compañía argentina El Vacío Fértil presenta su nuevo espectáculo: "Puntera de acero", versión libre de “Cherry docs” de David Gow.
Daniela Dunkelman es una abogada que trabaja como defensora de oficio en el sobrecargado sistema judicial del conurbano de la provincia de Buenos Aires. Su impronta de ver la vida con armonía y el espíritu liberal con el que elige vivir sus raíces judías se pondrán a prueba cuando le asignan la defensa de Miguel, un neonazi que acaba de cometer un crimen por odio racial que se torna tremendamente mediático. Ambos se ven forzados a tener que conocerse para armar una defensa y en ese proceso se verán interpelados al extremo en un camino de condena social que no parece tener retorno.
¡ESTRENO 2025!
¡DESDE EL 28 DE MAYO!
MIÉRCOLES A LAS 20.30 HORAS
Teatro El Tinglado - Mario Bravo 948
Entrada general: $16.000
A la venta en Alternativa Teatral
FICHA TÉCNICA
Autoría: David Gow
Traducción y adaptación: Iván Steinhardt
Actúan: Romina Pinto, Iván Steinhardt
Vestuario: El Vacío Fértil Compañía Teatral
Escenografía: El Vacío Fértil Compañía Teatral
Diseño de sonido: Iván Steinhardt
Diseño de iluminación: Carlos Kaspar, Marco Riccobene
Diseño gráfico: Romina Pinto
Comunicación y prensa: Mutuverría PR
Asesoramiento legal: Dr. Juan Manuel Molina
Asistencia de dirección: Marco Riccobene
Producción ejecutiva: Sol Vannelli
Producción general: El Vacío Fértil Compañía Teatral
Dirección: Carlos Kaspar
Agradecimientos: Rabino Fabián Skomik, Roberto Moldavsky, Andrea Heller, Claudia Woslowski y Roberto Neugebauer
Duración: 75 minutos
PALABRAS DEL AUTOR
"Tener razón sobre el futuro no siempre es reconfortante. Cuando empecé a escribir mi obra más conocida, "Cherry Docs" hace casi 30 años, estaba muy preocupado porque occidente se estaba inclinando, o sintiendo cierta simpatía, hacia el fascismo y a políticos de ultraderecha lo que, además, incluía una creciente adopción de la intolerancia y de ataques a las minorías, motivados por odio. En cierto momento, el personaje de la obra, Mike, dice: "Lo que ustedes tienen en sus manos es una guerra". Él habla de una guerra política, pero también una con puntos de inflexión de violencia física. Lo que muchos críticos sociales llaman Neoliberalismo, para una generación (o más) resultó en sentirse desplazada de su propia sociedad. Esto crea un enorme resentimiento y tal cual hemos visto en USA y otros países, una dinámica oscilatoria entre las filosofías liberales y algo muy tirado a la derecha del pensamiento conservador, cambiando por completo el panorama político.
Hay un costado más espiritual o místico de la historia que de alguna manera lleva a profundidades más grandes, pero son las particularidades de la política lo que más cautiva a la gente. Mike vislumbra que en el futuro los soldados de la extrema derecha no serán skinheads, sino que usarán traje y zapatos de vestir, el uniforme de políticos y empresarios. Yo no ví con perfecta claridad en qué dimensión iba esto a cambiar al Occidente y al mundo pero, como dije... tener razón sobre el futuro no siempre es reconfortante".
David Gow
LA MIRADA DEL DIRECTOR
""Aprender a odiar es tan fácil como aprender a jugar a la pelota", dice uno de los personajes de esta obra. Vivimos rodeados de odio y ese odio es fogoneado no solo a través de los medios sino también desde el Poder, de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba, de derecha a izquierda y viceversa. El odio al diferente, al que profesa otra religión, al extranjero, a la diversidad, al que piensa distinto, al que viste diferente, al pobre, al rico, en fin… a todo aquello que, por una razón u otra es diferente a nosotros. Por odio se cometen los crímenes más atroces y se promueven guerras y holocaustos en nombre de "la Libertad", palabra que hoy es utilizada como excusa más que como principio. La historia nos ha dado múltiples ejemplos de cómo el odio solo conduce a mas odio y a más muerte. Puntera de Acero nos habla de ese odio que anida oculto en todos nosotros y nos invita a pensar qué hacer con eso.".
Carlos Kaspar
PALABRAS DEL EQUIPO
Por qué elegimos hacer esta obra: hacer una obra en pleno siglo XXI que hable de discriminación y segregación racial, intolerancia, fanatismo religioso y violencia debería ser una antigüedad. Pero, a pesar de todas las conquistas sociales alcanzadas por la humanidad a lo largo de la historia, y principalmente durante el siglo XX (la caída del nazismo y el fin del Holocausto, las conquistas sociales alcanzadas por la población negra en los EEUU, el fin del Apartheid en Sudáfrica, las conquistas del colectivo LGTB, el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios, entre otros tantos hitos similares) y que parecían inclinar la balanza hacia el camino del respeto, la paz y la tolerancia entre las personas, el mundo dista mucho de ser mejor. Por el contrario, a casi 25 años del comienzo del Siglo XXI, pareciera ser que todas esas conquistas no significaron nada y es como si la humanidad hubiera retrocedido a los comienzos del Siglo XX, con gobiernos muy radicalizados, movimientos de derecha mucho más enardecidos e intolerantes, con otro holocausto llevándose a cabo con total impunidad como respuesta “justificada” al fanatismo religioso y mesiánico. Un capitalismo salvaje y desenfrenado donde solo sobrevive el más fuerte y que nos está empujando de manera vertiginosa a las puertas de una tercera guerra mundial. En este contexto, la obra “Puntera de acero” del genial autor canadiense David Gow, se convierte en un material de estudio necesario para llevar a escena y llamar a la reflexión acerca del camino que está tomando la humanidad en estos tiempos tan violentos.
“Puntera de acero” no solo habla de la intolerancia, la violencia y el racismo, también indaga en lo más profundo de ello para preguntarnos sobre los límites del miedo y desconfianza hacia aquellos que desconocemos. Cuáles son las barreras que se rompen cuando prepondera la intolerancia y el respeto por un otro. ¿Qué tan racistas somos? ¿Hasta dónde llega nuestra tolerancia hacia el diferente? ¿Se puede aprender a odiar? Y este es, para nosotros, el punto más interesante de esta historia. La obra confronta a ese militante neonazi acusado de asesinato con su abogada defensora de oficio de religión judía. Y en estos encuentros, en donde tendrán que pensar juntos una estrategia para utilizar en el juicio, se ponen de manifiesto todos sus miedos, prejuicios, sus rechazos y emociones. ¿Hasta dónde son capaces de llegar? ¿Por qué ella acepta defender a un neonazi? ¿Por qué el neonazi acepta ser defendido por una mujer judía? Por momentos parece que los personajes se encuentran frente a su propio espejo. Parecen estar frente al “otro lado”, ese otro lado que hasta ese momento creían no tener y que descubren en ese encuentro, en esa confrontación con el otro bajo la involuntaria premisa de tener que convivir, al menos por un rato de sus vidas.